Estrés en el trabajo. Incertidumbre sobre el futuro. Presiones de la vida diaria.
No fuimos diseñados para vivir en constante preocupación, sino para prosperar en el propósito que Dios tiene para nosotros.
Descubra cómo cambiar la incertidumbre por la paz inquebrantable que sólo Él puede proporcionar.